Revisión y ajuste de las políticas en materia de precios de transferencia – nuestra herramienta frente a la crisis

    25 mayo 2020

    En línea con las reflexiones que hemos venido compartiendo en estos últimos días, es patente la necesidad que presentan los grupos empresariales de revaluar las funciones desempeñadas, riesgos incurridos y activos empleados en cada uno de los eslabones de su cadena de valor a fin de adaptar su actividad a la nueva normalidad. No obstante, puede suceder que tras realizar un análisis concienzudo del funcionamiento del grupo y las interrelaciones de las partes vinculadas que lo componen, el resultado obtenido sea que al no haberse modificado sustancialmente sus operativas, no cabría reinventar el esquema de operaciones vinculadas, ya que el prexistente seguiría siendo de aplicación. Como asesores nos estamos encontrando en estos tiempos con muchas compañías en esta segunda situación que, siendo filiales caracterizadas como entidades de riesgo limitado que mantienen esencialmente la misma operativa, presentan serias dificultades para hacer frente a los cargos realizados por partes vinculadas – en su mayoría operaciones concertadas con su matriz, como management fees, royalties y operaciones financieras – llegando incluso a no verse en posición de asumir su estructura de costes fijos ante el descenso de la actividad. Es en este momento cuando entran en juego las ventajas de realizar un correcto ajuste de los precios de transferencia que permita adecuar las condiciones aplicadas en las operaciones vinculadas a la realidad del mercado y las circunstancias de la compañía. En este sentido, la preparación de un análisis diagnóstico que incluya una modelización de la modificación de los términos de las operaciones vinculadas, junto con el correspondiente argumentario justificando la propuesta de cambio de política, puede ser determinante para una filial a la hora de negociar un posible ajuste de los precios de transferencia con su matriz. Resulta de vital importancia resaltar que la implementación de dichos ajustes deberá ser cuidadosamente evaluada (de ahí la conveniencia del análisis diagnóstico), ya que, además de fijar unas condiciones económicamente más adecuadas a la situación actual, siempre y en todo caso deberán estructurarse los correspondientes mecanismos de transición entre el sistema prexistente y el nuevo esquema, para evitar cuestionamientos por parte de la Administración tributaria. En estos días de incertidumbre en los que aún estamos descubriendo y definiendo una nueva normalidad, es necesario hacer frente a los retos que se nos presentan en materia económica y fiscal, debiendo priorizar en la identificación, valoración e implementación de medidas innovadoras que permitan mitigar en la medida de lo posible estos nuevos riesgos.

    En línea con las reflexiones que hemos venido compartiendo en estos últimos días, es patente la necesidad que presentan los grupos empresariales de revaluar las funciones desempeñadas, riesgos incurridos y activos empleados en cada uno de los eslabones de su cadena de valor a fin de adaptar su actividad a la nueva normalidad.

    No obstante, puede suceder que tras realizar un análisis concienzudo del funcionamiento del grupo y las interrelaciones de las partes vinculadas que lo componen, el resultado obtenido sea que al no haberse modificado sustancialmente sus operativas, no cabría reinventar el esquema de operaciones vinculadas, ya que el prexistente seguiría siendo de aplicación.

    Como asesores nos estamos encontrando en estos tiempos con muchas compañías en esta segunda situación que, siendo filiales caracterizadas como entidades de riesgo limitado que mantienen esencialmente la misma operativa, presentan serias dificultades para hacer frente a los cargos realizados por partes vinculadas – en su mayoría operaciones concertadas con su matriz, como management fees, royalties y operaciones financieras – llegando incluso a no verse en posición de asumir su estructura de costes fijos ante el descenso de la actividad.

    Es en este momento cuando entran en juego las ventajas de realizar un correcto ajuste de los precios de transferencia que permita adecuar las condiciones aplicadas en las operaciones vinculadas a la realidad del mercado y las circunstancias de la compañía. En este sentido, la preparación de un análisis diagnóstico que incluya una modelización de la modificación de los términos de las operaciones vinculadas, junto con el correspondiente argumentario justificando la propuesta de cambio de política, puede ser determinante para una filial a la hora de negociar un posible ajuste de los precios de transferencia con su matriz.

    Resulta de vital importancia resaltar que la implementación de dichos ajustes deberá ser cuidadosamente evaluada (de ahí la conveniencia del análisis diagnóstico), ya que, además de fijar unas condiciones económicamente más adecuadas a la situación actual, siempre y en todo caso deberán estructurarse los correspondientes mecanismos de transición entre el sistema prexistente y el nuevo esquema, para evitar cuestionamientos por parte de la Administración tributaria.

    En estos días de incertidumbre en los que aún estamos descubriendo y definiendo una nueva normalidad, es necesario hacer frente a los retos que se nos presentan en materia económica y fiscal, debiendo priorizar en la identificación, valoración e implementación de medidas innovadoras que permitan mitigar en la medida de lo posible estos nuevos riesgos.

    Paula Vicario
    Responsable de Desarrollo de Garrido Forensic

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